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PROMOCIÓN VOCACIONAL:

El deber de fomentar las vocaciones religiosas afecta a los padres cristianos y a toda la comunidad eclesial. Con mayor razón,  los religiosos tienen la tarea de cultivarlas, acogerlas y discernirlas.

Cada comunidad, por su modo evangélico y mercedario de vida, ha de ser una invitación para que otros deseen seguir a Cristo según el carisma de la Orden. Además, ha de estar dispuesto a fomentar y acoger fraternalmente posibles vocaciones que surjan en su entorno o por su actividad apostólica.

De acuerdo a lo planificado por el equipo provincial de vocaciones, el seguimiento del joven a nuestra vida religiosa es de un año, en el transcurso de ese tiempo se realizan convivencias, retiros, asesorías, etc; en los mismos se abordan temas referente a la vocación cristiana, vida religiosa, de igual forma hay un conocimiento de la Orden.

Requisitos para el seguimiento:

  1. Lo fundamental, una sinceridad en el seguimiento de Cristo
  2. Participar de los encuentro vocacionales de la Provincia
  3. Estar dispuestos a los criterios de selección
  4. Que sea bachiller, tenga documentación civil y eclesial en regla
  5. No menor de 18, ni mayor de 25 años

ASPIRANTADO:

Es la etapa inicial de discernimiento y acompañamiento al candidato, para ayudarle a definir su verdadera vocación. Su tiempo de duración será de un año, espacio en el que recibirá ayuda espiritual, psicológica y formación en ciencias humanas. Siendo evaluados semestralmente, los resultados de la evaluación y los informes serán remitidos al Gobierno Provincial.

POSTULANTADO:

El Objetivo principal de esta etapa de formación es ambientar al joven para que en este espacio vital descubra al Señor y tome conciencia de su llamado en la comunidad mercedaria. Tiene un tiempo de duración de dos años.

El joven que inicia esta etapa debe vivir en un ambiente de responsabilidad que brote de su propia convicción vocacional. Debe ser disponible y convencido de sí y de su llamamiento a la vida religiosa mercedaria. El postulantado, es una etapa donde el joven vive con alegría su relación con los otros, va descubriendo la vivencia de la fraternidad.

NOVICIADO:

El noviciado tiene como finalidad facilitar al novicio, en la teoría y en la práctica el conocimiento de las exigencias de la vida religiosa mercedaria, a fin de que, ejercitándose en los consejos evangélicos y realizando la íntima unión con Cristo en las actividades propias de nuestra Orden, se prepare para la profesión religiosa.

Durante este tiempo de preparación, los candidatos disciernen, a la luz de la Palabra y de la oración, del carisma mercedario y de sus propias motivaciones, los signos de su vocación en relación a la naturaleza y fin peculiar de la Orden y del carisma fundacional de San Pedro Nolasco.

ESTUDIANTADO SUPERIOR:

El objetivo de esta etapa de formación es profundizar en los religiosos el estilo de vida evangélica, eclesial y mercedaria, mediante los consejos evangélicos en la línea del cuarto voto.

El joven religioso demuestra una progresiva madurez personal, demostrada en su responsabilidad para asumir y vivir las exigencias de la vida religiosa, con sacrificio por los demás, aceptación a sus hermanos y espíritu de colaboración fraterna.